Mentoring inverso: dándole la vuelta al aprendizaje

Por | 2015-10-15T06:44:58+00:00 octubre, 2015|Transformación, liderazgo, armonía y mindfulness|

Cuando tengo alguna duda sobre cómo manejar mi iPad o mi móvil, ¿sabéis a quién recurro? A mi sobrina pequeña. Ella sabe mejor que nadie cómo sacarle partido a todos los dispositivos conectados. Este aprendizaje “de pequeños a mayores” es perfectamente extrapolable al mundo de la empresa. Sólo hay que leer algunos CV, llenos de creaciones y actividad en la red, para darnos cuenta de cómo ha cambiado la forma de comunicarse, de gestionar información y de aprender.

El conocimiento ha dejado de medirse en años. Ya no es cierto que si eres “sénior” tienes mucho que enseñar y si eres “junior” mucho que aprender. Muy al contrario, el saber se ha convertido en algo al alcance de todos y los roles de maestro y aprendiz han pasado a ser intercambiables y complementarios.

Esta idea la tienen muy clara algunas empresas que han empezado a aplicar lo que se conoce como mentoring inverso, un proceso en el que los veteranos aprenden de los jóvenes y son los altos ejecutivos quienes escuchan a empleados muy por debajo en jerarquía. Es un intercambio de conocimientos enriquecedor para todos ya que son estos últimos los que están más al tanto de los cambios del mercado, manejan a la perfección las nuevas tecnologías y siguen de cerca las tendencias emergentes en todos los campos. Se trata de una relación win-win, en la que todos ganan, jefes y subordinados.

Los actores principales, aportaciones y recompensas

Para establecer un programa de mentoring inverso se necesitan dos partes, el que enseña y el que aprende. Así, por un lado están los senior mentees, los “alumnos”, englobados en la llamada generación Baby Boomers. Nacidos entre 1945 y 1964 tienen grandes principios, respeto a las jerarquías y están educados en los valores de la productividad y el esfuerzo. Son amantes de tomar notas a mano, de compartir las ideas cara a cara y comunicarse por teléfono.

Beneficios que obtienen de este sistema:

  • La mejora de su productividad, a través de nuevas herramientas.
  • Incorporación de ideas frescas.
  • Toma de contacto con la innovación y la creatividad.
  • Energía renovada de sus jóvenes mentores.
  • Acercamiento a la realidad del negocio.
  • Apertura a nuevos puntos de vista y forma de ver las cosas.
  • Mejor entendimiento de los empleados y consumidores más jóvenes.
  • Ampliación de su networking.

En la otra parte del equipo están los “profes”, englobados en el término Millenials o Generación Y. Nacidos entre 1980 y 2004, son hijos de la globalización y las nuevas tecnologías. Se caracterizan por ser individualistas, multitarea y amigos de los cambios.

Qué obtienen de este método de aprendizaje:

  • La oportunidad de acercarse a los que toman las decisiones y aprender de su experiencia.
  • Pueden demostrar sus habilidades, aumentando su visibilidad en la empresa y optando por tanto a mejores oportunidades de carrera.
  • Multiplican su red de contactos.
  • Al adquirir conciencia de sus propias habilidades, incrementan su confianza y seguridad.
  • Visión más global del negocio.

Como en todo proceso, en el mentoring inverso se deben marcar unas pautas:

  • Hacer una cuidadosa selección de mentores y y mentees.
  • Convertir las reuniones en algo formal y reconocido en la empresa, con periodicidad clara y continuada en el tiempo.
  • Respetar al máximo la confidencialidad.
  • Utilizar un guión consensuado.
  • Conseguir que los egos se queden fuera del juego.
  • Mostrar una actitud abierta y de total honestidad.

El gran visionario y su sistema

Todo comenzó cuando Jack Welch, presidente de la General Electric supo “adivinar” hace algo más de una década que el desconocimiento de los directivos sobre el funcionamiento de internet podía suponer un problema para la compañía. Para evitarlo, decidió que 500 altos ejecutivos fuesen aleccionados por empleados de menor edad que conocían a la perfección cómo funcionaba la red, incluido él mismo. Hoy en día, el número compañías que se apuntan a este aprendizaje sigue creciendo, sobre todo en el sector tecnológico y la publicidad. Entre las que ya lo aplican están Ogilvy & Mather, Hewlett Packard, IBM o ING, entre otras.

En las dos últimas décadas los cambios en la forma de vivir, trabajar y comunicarse han sido tan intensos y abundantes que ha sido preciso “subirse al tren” de la tecnología. Y puede que nunca seamos tan habilidosos como los nativos digitales, pero hay que saber utilizarla con soltura. Es como aprender un nuevo idioma, quizás no llegues a ser bilingüe, pero debes manejarte perfectamente para que no sea una traba y poder aprovecharla al máximo, evitando que nos suceda como a este Baby Boomer.

Sobre todo recordad que la edad no es un problema y que todo es cuestión de actitud. Y tú, ¿estás facilitando en tu empresa este trasvase de saberes? ¿Estás dispuesto a aprender de la savia fresca que traen las nuevas incorporaciones?

El autor del contenido es

Laura López Basulto

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